Antes que nada, no hay nada mas grato para mi que el ser ingeniero, realmente me siento muy orgullosa de serlo, ya que me costo desempeñarme en un área cuyo genero predominante es el masculino, tuve que ganarme el derecho de participar y hacer que mis opiniones valieran, que aceptaran que podía resolver tan bien, y quizás mejor, cualquier problema. Comento esto ya que en alguna ocasión, en un curso sobre didáctica general, el instructor nos dijo: “aquí todos somos profesores y nos debe dar vergüenza decir que somos licenciados o ingenieros, maestros o doctores”, honestamente este comentario me enojo muchísimo, ya que no debe de haber un pleito entre ser ingeniero y ser profesor, ni uno ni el otro tienen porque avergonzarse de lo que son.
Me inicie como profesor antes de terminar la carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales. Durante la misma, pertenecí a un grupo llamado Fabrica de Software, en el cual, tuve la oportunidad de conocer a personas que posteriormente me brindarían la oportunidad de desempeñarme como profesor. Y así fue, estando en 8 semestre surgió la oportunidad de suplir por un mes a uno de los coordinadores, quien daba clases en una escuela de educación superior, y ahí me fui, a dar clases a un grupo de 7 semestre de la licenciatura en informática, los cuales en edad me superaban . Fue una experiencia simpática, luego de eso, me siguieron mandando cuando no podían asistir, y finalmente a pocos días de terminar el último semestre me avisan de que podía ingresar al Conalep , institución donde laboro actualmente, la razón por la que acepte es porque me gusto ir a dar clases y, obviamente necesitaba ingresos para titularme.
Llevo tres años dando clases, los mismos me han llevado a pensar de que ser profesor no es una labor sencilla, el concepto que se tiene de esta profesión es tan erróneo la ven como una de las labores con menos esfuerzo y que cualquier persona “acomodada” pudiera desempeñar y cobrar a la quincena. Hoy me doy cuenta de que se requiere verdadera vocación de servicio.
Mientras trabajaba en el Conalep, también impartí clases de manera simultánea en dos instituciones de nivel superior. El ambiente es totalmente distinto, ya que obviamente el objetivo es diferente. Por ahora, me siento cómoda con los estudiantes de educación media superior, son muy simpáticos y sobre todo que a esta edad aprenden rápidamente. Dar clases me ha dejado experiencias muy gratas y también, otras no tanto. He compartido el gusto por ciertas materias con mis alumnos, más cuando van a concursar y ellos desean aprender nuevas herramientas. Pero también, esta el otro lado, cuando por mas que les dices y haces simplemente existe un ambiente en el que no les entra nada. De hecho actualmente tengo un problema con un grupo, el cual simplemente no reacciona, por cualquier motivo arman escándalo, y te acusan por todo; la otra cara de la moneda es agradable, tengo otro grupo que si bien al principio eran rebeldes, ahora son muy colaborativos, disciplinados y todos, hasta los flojitos, entregan sus tareas, lograr esto no fue fácil pero nunca se quejaron de lo dura que fui con ellos, por el contrario comprendieron que era necesario y los resultados los están beneficiando a ellos y bueno, también a mi, ya que ya no hago bilis y es muy agradable darles clases.
Me inicie como profesor antes de terminar la carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales. Durante la misma, pertenecí a un grupo llamado Fabrica de Software, en el cual, tuve la oportunidad de conocer a personas que posteriormente me brindarían la oportunidad de desempeñarme como profesor. Y así fue, estando en 8 semestre surgió la oportunidad de suplir por un mes a uno de los coordinadores, quien daba clases en una escuela de educación superior, y ahí me fui, a dar clases a un grupo de 7 semestre de la licenciatura en informática, los cuales en edad me superaban . Fue una experiencia simpática, luego de eso, me siguieron mandando cuando no podían asistir, y finalmente a pocos días de terminar el último semestre me avisan de que podía ingresar al Conalep , institución donde laboro actualmente, la razón por la que acepte es porque me gusto ir a dar clases y, obviamente necesitaba ingresos para titularme.
Llevo tres años dando clases, los mismos me han llevado a pensar de que ser profesor no es una labor sencilla, el concepto que se tiene de esta profesión es tan erróneo la ven como una de las labores con menos esfuerzo y que cualquier persona “acomodada” pudiera desempeñar y cobrar a la quincena. Hoy me doy cuenta de que se requiere verdadera vocación de servicio.
Mientras trabajaba en el Conalep, también impartí clases de manera simultánea en dos instituciones de nivel superior. El ambiente es totalmente distinto, ya que obviamente el objetivo es diferente. Por ahora, me siento cómoda con los estudiantes de educación media superior, son muy simpáticos y sobre todo que a esta edad aprenden rápidamente. Dar clases me ha dejado experiencias muy gratas y también, otras no tanto. He compartido el gusto por ciertas materias con mis alumnos, más cuando van a concursar y ellos desean aprender nuevas herramientas. Pero también, esta el otro lado, cuando por mas que les dices y haces simplemente existe un ambiente en el que no les entra nada. De hecho actualmente tengo un problema con un grupo, el cual simplemente no reacciona, por cualquier motivo arman escándalo, y te acusan por todo; la otra cara de la moneda es agradable, tengo otro grupo que si bien al principio eran rebeldes, ahora son muy colaborativos, disciplinados y todos, hasta los flojitos, entregan sus tareas, lograr esto no fue fácil pero nunca se quejaron de lo dura que fui con ellos, por el contrario comprendieron que era necesario y los resultados los están beneficiando a ellos y bueno, también a mi, ya que ya no hago bilis y es muy agradable darles clases.

MTRA. ROXANA
ResponderEliminarYo siempre he llamado maestros a quienes se dedican a la noble tarea de enseñar, porque independientemente de que tengan otra profesión se dedican a SER MAESTROS, por eso les he llamado así y les escribo de igual forma cuando personalizo un documento.
Me parece valiente de su parte que haya hecho valer sus derechos como mujer en una carrera que predominan los hombres, porque también estoy de acuerdo en que se pueden hacer bien las cosas y hasta mejor. Y usted ha reflejado su experiencia en el ramo de la computación en las pocas tareas que hemos tenido la fortuna de apreciarle.
Felicidades.